miércoles, 10 de febrero de 2010

Opiniones encontradas



Yo y mi opinión
Aquella noche, iba yo caminando, tranquilo , feliz con mi cerebro vacío, sin ningún tipo de complicaciones. Era verano, lo recuerdo bien porque venía de festejar el triunfo de mi equipo (quisiera mencionarles el nombre pero ya no lo recuerdo) con mis amigos del barrio (quisiera mencionarles sus nombres pero tampoco los recuerdo) y de pronto de un rincón de la oscura calle apareció ella.
Era una opinión, chiquitita, abandonada, me miró con ojos dóciles, pidiéndome que la adopte. Yo seguí caminando, no quería saber nada con meter una en mi casa, en mi vida, ya les dije que yo era un tipo completamente pleno así como estaba. Pero esta opinión era muy persistente y no iba a dar el brazo a torcer. Me siguió por varias cuadras con esa habitual manera que tienen las opiniones callejeras de presentarse, apelando a mis sentimientos más solidarios. Lo cierto es que vaya saber por qué, (quizás no me encontraba tan satisfecho con mi vida como decía) la dejé pasar.
-Sólo por esta noche, mañana afuera, que no estoy para estos asuntos- pensé.
En el fondo tuve un extraño presentimiento, ella y yo (para mal o para bien) ya no nos separaríamos nunca.

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